El momento ideal para trasplantar es el otoño o principios de primavera, cuando las temperaturas son moderadas y la planta no está bajo presión de calor. Pero a veces no elegís la fecha: la maceta se rompió, la planta creció demasiado o la compraste justo en enero y no puede esperar. Si tenés que trasplantar en verano, podés hacerlo, pero con cuidado.
Por qué el verano es riesgoso
Cuando trasplantás, las raíces se exponen al aire y pierden contacto temporal con el sustrato que las alimenta. En invierno, eso no es grave porque la planta consume menos agua. En verano, con 35 grados a la sombra, la planta pierde agua por las hojas mientras las raíces aún no pueden absorberla del sustrato nuevo. Ese desbalance es lo que hace que la planta se marchite, queme las hojas o en casos graves, no se recupere.
Regá antes de sacar la planta
El paso más importante es regar bien la planta en su maceta original un par de horas antes del trasplante. Si el pan de tierra está húmedo, se desmorona menos al sacarlo y las raíces sufren menos. Nunca trasplantes una planta seca: si el sustrato está duro y compacto, las raíces se rompen al intentar sacar la planta y el daño se multiplica.
Horarios y manejo de raíces
Elegí el momento del día
Hacé el trasplante temprano a la mañana, antes de que el sol caliente, o bien al atardecer, cuando ya bajó la temperatura. Nunca a mediodía. Así le das a la planta toda la noche para empezar a asentarse antes de que vuelva el calor. Si podés, hacelo un día nublado, que es el escenario ideal.
Tocá lo menos posible las raíces
Sacá la planta con cuidado de la maceta original, apretando los costados para que se despegue. Si ves raíces enrolladas o muy apretadas, podés cortar las que están más dañadas con tijeras limpias, pero no las desmenuses. Colocá la planta en la maceta nueva a la misma profundidad que estaba antes y llená con sustrato fresco, presionando suavemente para que no queden bolsas de aire.
Después del trasplante
Regá enseguida después de plantar, con abundante agua, hasta que salga por los agujeros de drenaje. No fertilices en ese momento: el fertilizante puede quemar raíces que están estresadas. Esperá al menos dos o tres semanas antes de agregar cualquier nutriente. Si la planta está en un lugar con sol fuerte, dale sombra parcial durante los primeros días. Una malla media sombra, un cartel de cartón o mover la maceta a un rincón más protegido funciona bien. En cuanto a la maceta nueva, elegí una que sea solo un poco más grande que la anterior. Pasar de una maceta de 20 cm a una de 50 cm no es mejor: el sustrato sobrante se encharca y las raíces no llegan a absorber esa agua. Para elegir bien el tamaño, podés consultar opciones en la sección de macetas.
Cuándo esperar al otoño
Si la planta está en un tamaño razonable y no está sufriendo, a veces es mejor dejarla donde está hasta que baje la temperatura. Esperá a marzo o abril para trasplantar. La planta va a agradecerlo y el resultado va a ser mucho mejor. Si no podés esperar, seguí los pasos de arriba y consultá en el vivero si tenés dudas sobre tu caso particular.
Si te toca trasplantar en verano, empezá temprano, regá bien antes y después, y protegé la planta del sol los primeros días. Son pasos simples pero que marcan la diferencia.
Lecturas recomendadas
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Si querés consultar una opción concreta del vivero vinculada con este tema, podés ver la ficha de Sustrato para macetas de interior 10 litros. La disponibilidad se confirma al momento.
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