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Mano Verde

Lavanda: cuándo cortar las espigas para secarlas en casa

En pocas palabrasPara secar lavanda en casa, mirá cuántas florecillas están abiertas antes de cortar. Cómo elegir las espigas, atarlas sin apretar y dejarlas secar con aire y poca luz.

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Espigas violetas de lavanda en una planta junto a un pequeño ramo colgado boca abajo para secar
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Si tenés una lavanda con espigas en flor, podés guardar algunas para un ramo seco o una manualidad. La decisión no depende de una fecha del calendario: observá cada espiga y cortá solo las que estén en el punto adecuado. En Mendoza, el estado puede variar entre plantas y rincones del jardín; guiáte por la floración que ves en tu ejemplar.

Esperá a que se abra parte de cada espiga

Para uso seco, la guía de UC Marin Master Gardeners, programa de extensión de University of California, indica cosechar cuando cerca de la mitad de las florecillas de la espiga están abiertas. Mirá varias flores, no solo la punta: si casi todas siguen cerradas, esperá a que avance la apertura. Si ya están abiertas de punta a punta, podés elegir otras espigas que estén más cerca del punto recomendado.

La especie y el ejemplar también cuentan. UC ANR incluye Lavandula dentata entre las lavandas que pueden cultivarse en su región, pero no fija una fecha universal de floración. Usá la referencia visual como criterio orientativo para la planta que tenés delante. Si tu lavanda no tiene espigas o todavía están cerradas, esperá: no hace falta podar hojas ni cortar tallos solo para cumplir con una tarea estacional.

Elegí algunas espigas y cortá el tallo con cuidado

Antes de empezar, definí cuántas querés secar y dejá el resto de la planta sin cosechar. No es necesario cortar todas las flores ni reducir el arbusto. Elegí espigas sanas y con la cantidad de florecillas abiertas que buscás. Revisá que no estén mojadas; trabajar con tallos secos al tacto facilita preparar los ramos y evita guardar material húmedo.

Con una tijera limpia y afilada, cortá cada tallo justo por debajo del primer par de hojas, tal como indica la guía de UC ANR. Hacé un corte limpio sin tirar de la espiga ni arrancar ramas. Si el tallo está duro o tendrías que cortar madera vieja para alcanzarlo, dejalo en la planta y elegí otro; esta cosecha de flores no requiere una poda de renovación ni un recorte de toda la forma.

Al reunir las espigas, alineá los tallos sin apretarlos ni formar un manojo voluminoso. Un ramo pequeño es más fácil de colgar y deja circular el aire entre las flores. Si vas a cortar varias tandas, separalas en grupos livianos y anotá cuándo las preparaste, así podés revisar su avance sin manipularlas a cada rato.

Secá los ramos colgados en un lugar ventilado

Atá los tallos cerca de la base con un hilo o una banda que los mantenga juntos sin estrangularlos. Colgá cada manojo boca abajo en un sitio con buena circulación de aire y poca luz. La guía de UC ANR recomienda colgarlos en esas condiciones para secarlos. Evitá el sol directo y los espacios húmedos o sin movimiento de aire.

Dejalos colgados y revisalos de vez en cuando, sin desarmarlos para comprobarlos todos los días. El tiempo puede cambiar según el tamaño del ramo y las condiciones del ambiente; no tomes una cantidad fija de días como garantía. Cuando las flores estén secas al tacto y se desprendan con facilidad, podés separar las florecillas con suavidad si ese es el uso elegido. Para conservarlas, la guía sugiere un frasco de vidrio una vez que estén secas; guardalo cerrado y lejos de la humedad.

Si el ramo sigue flexible o notás humedad, devolvelo a un sitio aireado y esperá. No lo guardes en un frasco todavía: encerrar material húmedo puede arruinar el trabajo. Si aparece olor extraño o señales visibles de deterioro, descartalo en lugar de usarlo.

Consultá si tenés dudas sobre el punto o el corte

Una foto cercana de la espiga ayuda a ver cuántas florecillas abrieron; otra de la planta completa permite ubicar qué parte pensás cortar. Sumá una imagen del tallo y de las hojas, y contá si la lavanda está en suelo o maceta. Con esos datos se puede orientar una consulta sin confundir cosecha de flores con poda de forma o diagnóstico de una planta que no florece.

Si estás buscando una planta para el jardín o el patio, podés consultar la ficha de Lavanda dentada y preguntar qué presentación hay. La ficha no permite asegurar que un ejemplar tenga espigas listas para cosechar; el punto se confirma mirando la planta concreta. Si la lavanda que ya tenés está floreciendo, empezá por elegir unas pocas espigas y dejá que las demás sigan en la planta.

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